La semana de los sin techo

Esta semana es la semana de los sin techo, de los que pasan a nuestro lado y no vemos o si los vemos mentalmente los repudiamos. Nos apartamos. A veces les echamos una monedas en su bote de hojalata para anestesiar nuestra conciencia. Es fácil encontrarlos a las puertas del comedor social, oculto a la vista de la gente, detrás del pabellón multideportivo de la huerta del rey. también se aglutinan en el Campo Grade con una bolsa de cervezas el día que ha habido suerte con la recaudación.  No tienen donde ir, largas son las horas entre la comida y la cena. La mayor parte sufren enfermedades mentales y adicciones. Es lo que se llama patología-dual.
En nuestra ciudad hay gente dispuesta a ayudarles, a sacarles de la calle y sobre todo dispuestos a curarles. Es ingente los medios que ponen los servicios sociales, la Comunidad Autónoma y los servicios públicos de salud.

Pero ellos no lo saben, o les rechazan por qué han aprendido a tener miedo a la gente. En una ocasión, le pregunté a un hombre que acaba de calentar su cuerpo con una cena en el comedor social qué por qué no se iba a dormir al albergue. Me respondió que no, que estaba mucho mejor arropado con cartones en un cajero.

Ciertamente en nuestra ciudad quien es un sin-techo es por qué no tiene información o por qué quiero serlo.

Me hago una reflexión: ¿Qué pasa en el interior de esas personas que no quieren contacto con la sociedad? ¿Qué les hemos hecho? ¿Qué debemos de hacer para que dejen de ser un sin-techo?

 

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