El PP no sabe jugar al mús

España exige un órdago a la clase política

 

Dicen que la mejor jugada en el mus es tener tres reyes y un as (pares buenos, mejor grande y 31 para juego) El azaroso reparto de la política le dio estas cartas al PP antes y después de las pasadas elecciones catalanas.

El pozo al que estaba (está) abocado Ciudadanos era la ocasión perfecta para refundar ya no al partido conservador, si no a todo el centro derecha.

Decía mi padre (que en paz descanse): Lo juicioso no siempre es innovar, también es una excelente opción copiar y no copiar lo que han hecho los demás.

¿Qué no debía copiar el PP? Obvio, el error que cometió en su día Unión, Democracia y Progreso que no quiso fusionarse con ciudadanos y hoy Rosa Díaz es como mucho tuitera (buena opinadora) y UPYD cenizas chamuscadas de lo que fue una buena encina. No lo copies Sr. Casado, pero haz lo contrario. Dejemos este párrafo aparcado un momento.

Copia lo que funciona. En esta semana ha sido noticia que por fin la família Pujol va a comparecer antes los tribunales (aclaro mi pensar: Jordi Pujol fue un grandísimo político para Cataluña y para España, que sea ‘supuestamente’ un chorizo a nivel personal no debiera descalificar su talla histórica. Supuesto por que aún no ha sido condenado.) ¿Se han dado cuenta? ¿Alguien relaciona a Juntos por Cataluña (juntos por el sí) con la aparente corruptela pujolana (me encanta inventar palabros o según Irene Montero palabres)? Yo al menos no veo nada. Excelente estratega de Arthur Mas que refundó el partido y apartó toda referencia a la vieja coalición. El pasado no está presente en su nuevo camino.

El PP tiene en su mano la refundación de la derecha democrática española. No una coalición, una fusión del PP y Ciudadanos en una nueva organización, sin vencedores ni vencidos, si un más alto que otro. Una unión natural, con equidad. Un partido que acoja por la derecha a muchos simpatizantes de VOX que no se identifican con ese exacerbado populismo ultraderechista y sospechoso de no ser democrático. Y rescate por la izquierda el ingente grupo de españoles comprometido con el estado del bienestar pero que entienden que para dar servicios a veces requieren de artes conservadoras y keynesianas que recauden el imprescindible pecunio para las arcas del estado. No más impuestos, ni más altos, una política razonable. Racionalidad en un continuo crecimiento económico, que sea ese incremento el que nutra a mayores las cuentas de hacienda, que asegure los salarios base de cualquier sistema económico.

El nuevo partido no debe contener ninguna referencia a popular, a populares, a ciudadanos. Nuevo nombre, nuevo logotipo. Referencias al centro, al centro izquierda o centro derecho según convenga al país. Copien hasta de Franco. Muchos tecnócratas en todos los ámbitos. Un líder con carisma y preparación, que no tiene por qué ser quien se postule a la presidencia del país.

Un partido que propague aquel perfume de libertad, de tiempos modernos que supuso la aparición de ciudadanos en el concierto político nacional.

Copien y rescaten, copien lo que ha funcionado. Mi país llama a la política, exige un líder que nos aparte del nihilismo que satura todas las costuras de la sociedad. Un líder que rescate y promulgue sin descanso los valores de la filosofía mediterránea. Un líder que segué esta iracunda moda del placer a toda costa, placer sin sentido, placer que agota la satisfacción de manera instantánea, placer que no dura y conduce de nuevo a buscar placer. Un líder que proponga un nuevo camino, un líder que defienda el sentido del ser humano y reconozca la realización del mismo en persecución

de objetivos comunes, a veces pequeños, otras grandes.

Mi pais llama y exige un líder que sea capaz de que trascendamos de la individualidad al compromiso y esfuerzo de lo colectivo.

 

 

Copien ¿Por qué no rescatar del olvido aquel nombre de “Unión de Centro Democrático” aquel círculo r

ojo y verde preñado de esperanza que tenían como parte de su anagrama? Cuanta falta le hace a mi amada España ese espíritu de unión, esa sana democracia que cooperaba en objetivos comunes.

Monsieur de la Collette (pronto habrá que llamarle Arlequín de moño recogido) propone desde hace tiempo, amparado por el impávido Sánchez, un debate sobre la Constitución y el modelo de estado que los españoles escogieron en 1978. Si la izquierda pide resucitar aquel momento ¿No es inteligente recordar la memoria con una nueva UCD? Unión, que hermosa y necesitada palabra.

Que lastimosa tragedia. Ni el PP, ni Casado, ni Ciudadanos saben jugar al mus y están dejando pasar una baza que España necesita desesperadamente. ¿Alguien les enseña? El País lo demanda y necesita.

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